martes, 29 de marzo de 2005
sucumbir... al silencio de la nada... llamé a la muerte... y la desperté de su largo letargo... enfureciose conmigo, negándome una vez mas el derecho al eterno descanso... Corren de nuevo lágrimas sobre mi rostro bañado en sangre, convirtiose el agua en carmin moribundo... y me pregunto sobre este lecho de negras rosas la razon de mi larga existencia... vagando por un mar que se tortura lenta y progresivamente... estampando su furia contra rocas que se convirtieron en piel...
escucho que el viento trae de la lejanía mi llanto... mi alma voló como aquel pájaro... asustada de los pensamientos de esta elocuente mente que me está maltratando día y noche, amanecer tras atardecer... convirtiose en monotonía el día, corviose en mi mirada el sol en eterna oscuridad...
de nuevo ante mi espejo, siento yo misma la tristeza de mis ojos encharcados de dolor... otro día cualquiera...como en el que perdí mi razón, convirtiendose el dia en noche y la noche en eterno dolor...
quizas estas paredes no son tan negras... y quizás lo que hay allá fuera no es
tan realmente horrible... pero tampoco quiero perecer en el intento de adueñarme de algo que no son mas que mentiras e ilusiones... da lo mismo... si estoy o no estoy... si vivo o perezco... la razón está en el ultimo intento... en el ultimo aliento... aquel que perdí... y no encuentro...